El 11 de marzo es un día histórico para todos los argentinos y, en especial, los peronistas. Ese mismo día pero en 1973 el doctor Héctor Cámpora arrasaba en las elecciones con la formula “Cámpora – Solano Lima” apoyada casi por el 50% del padrón electoral. La consigna en esa época era “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. Después de tantos años de proscripciones el peronismo volvía a demostrar que era la primera fuerza, que siempre lo había sido. En ese entonces los jóvenes jugaron un papel muy importante, fueron prácticamente los responsables de la vuelta del general a la Argentina. Y no es un dato menor que los jóvenes hayan estado ahí, que quisieran construir un país mejor para todos. ¿Será algo de la edad?, ¿de lo utópicos que podemos llegar a ser muchas veces? No lo creo. Sin dudas tiene que ver con poder ver la realidad e interpretarla, construir un proyecto de país que incluya a todos y todas, saber que en el gobierno no siempre están los enemigos. Muchas veces, como esta, la Casa Rosada se llena de militantes que, como nosotros, sueñan y viven para construir una patria mejor.
Ayer viajamos a Buenos Aires a conmemorar esta fecha y a recordar al compañero Néstor Kirchner que el año pasado fue el principal orador en el acto que se realizo en Ferro en este mismo día y donde dijo esa frase que ahora tanto usamos, esa en la que definió a Cristina como “la presidenta coraje”. Luego de un viaje de 6 horas y media, llegamos al estadio de Huracán. Eran las siete menos cuarto y se escuchaban cosas como “la cancha esta repleta, no hay más lugar”, “50000 personas y muchísima gente afuera”, “me voy a escuchar a Cristina al auto”. Nos quedamos afuera, nos pusimos mal un rato. Después pudimos comprender que sino habíamos entrado era porque en estos últimos años se duplico, se triplico el número de militantes, de agrupaciones y de ciudadanos que apoyan este proyecto de país inclusivo, industrializador.
A penas pasadas las siete de la tarde comenzó a hablar la presidenta de los argentinos que dijo que ella ahí no estaba como presidenta sino como compañera. "Quiero decirles que vengo a reconocer que hay un país diferente de aquellos tiempos y de estos 200 años de luchas nacionales con marchas y contramarchas" y nos recordó que los jóvenes siempre lucharon "contra el yugo colonial, contra las dictaduras". Y sostuvo “por primera vez ustedes, generación del Bicentenario, se están incorporando no contra alguien, sino por alguien, por la Argentina para seguir mejorando las cosas". De a ratos se escuchaba el famoso cántico que dice: “borombombom, borombombom para Cristina la reelección”, el Tomás A. Ducó era un hervidero.
Luego nos pidió que no cuestionemos de donde vienen las personas que se suman al campo nacional y popular sino que le preguntemos “si están de acuerdo con la asignación universal por hijo; si tenemos que seguir poniendo en educación pública el esfuerzo; si debemos seguir inaugurando universidades públicas gratuitas para tener niveles de igualdad". "Si necesitamos proteger el trabajo nacional y la producción; si quieren un país donde los derechos humanos sean bandera de toda la sociedad sin distinción de ideologías porque eso nos diferencia de la barbarie", agregó. Y acotó: "Si como argentino se siente parte de América del Sur, del Mercosur, de la Unasur". "Si están de acuerdo, forman parte de esta historia", afirmó.
Muy emocionada comenzó a recordar a Néstor Kirchner, el impulsor de este modelo en el año 2003, nuestro papá político. Y dijo "creo que su último acto de servicio fue el 27 de octubre (cuando falleció Néstor) y descubrimos cuántas cosas había hecho y qué poco le habían reconocido. Se me rompe el corazón si no lo digo".
Al finalizar nos pidió que "en nombre de él construyamos con amor, que al odio que quisieron derramar le respondamos con amor, no hay mejores batallas que las que se ganan con amor, esas son las que duran y valen". Y concluyó “él está definitivamente entre nosotros, nada ni nadie lo podrá borrar".
Algunos hablan de 80 mil personas, otros de 100 mil, los menos entusiastas de 70 mil, lo que sin dudas podemos decir es que fue un acto multitudinario. Donde pudimos reconocernos, mirarnos a la cara y saber que somos miles. Que por más diferencias que podamos tener entre nosotros nos une algo grande. Estamos escribiendo la historia, estamos haciendo historia y depende de nosotros la profundización de este modelo económico. Somos jóvenes y estamos dispuestos a defender a Cristina de las manos de cualquier gorila vende patria que quiera hacer caer esta nueva argentina.
Cuando al cierre del acto sonaba, esa maravillosa música, la marcha peronista todas esas almas ahí reunidas gritábamos a todo pulmón, “todos unidos triunfaremos”, y de eso no hay dudas.
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