¿Cómo empezar a contar lo que este tipo hizo en mí? ¿Cómo contarles lo que es aprender a dejar el individualismo de lado? ¿Cómo puede una escribir un homenaje sin caer en clichés y obviedades?
Tenía 17 años cuando comencé mi militancia en la Unión de Estudiantes Secundarios, no sabía muy bien por qué estaba ahí, pero estaba. Había dado historia Argentina en la escuela y gracias a la profesora Imhoff entendí lo que era el peronismo, lo que fue el plan quinquenal, el 17 de octubre. Siendo una adolescente sin línea política empecé a cantar la marcha, a sentir esas palabras, a saber que unidos triunfaremos y que el pueblo es peronista. Eso entendí ese verano que tuve que estudiar la historia moderna de mi país, comprendí que la base era peronista y que nada grande se puede hacer sin el pueblo. Un pueblo del que no me había sentido parte hasta que lo pude ver, hasta que vi que yo también formaba parte de él. El gran pueblo argentino, el pueblo peronista, trabajador. El pueblo sometido a los intereses de las peores oligarquías cipayas, de las peores dictaduras. El pueblo que fue proscripto, callado. Ese mismo al cual la Revolución Libertadora había bombardeado, había querido hacer desaparecer. Disfrazaron de democracia los gobiernos de Frondizi y de Illia, una democracia mentirosa, una democracia que no permitía a la mayoría del pueblo expresar su opinión, hacer valer su voto. Fue entonces cuando lo decidí, cuando elegí ser peronista. Sin saber muy bien donde me metía, sin haber leído mucho, ni sabiendo grandes teorías. Había comprendido que tenia que formar parte de ese gran pueblo que había luchado siempre, que había resistido tanto y que había logrado grandes cosas.
Y apareció Néstor Kirchner, un tipo feo, que daba discursos prometedores, que se hizo cargo del país cuando este estaba en ruinas. En la miseria que nos había dejado el neoliberalismo, en el “sálvese quien pueda”. Y el tipo llamo a los jóvenes a tomar partido. Y ahí había miles de chicos, hijos de peronistas, viendo aquellas banderas históricas ser levantadas de nuevo por este señor. Las de la patria justa, libre y soberana. El verdadero peronismo.
Fue en el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner donde me di cuenta que ya no había vuelta, que ya mi corazón se había llenado de este pueblo y que no iba a abandonarlo y este no me iba a abandonar jamás. Soy una hija de la 125, soy kirchnerista desde ese momento. Desde que vi como los intereses de los poderosos de siempre golpeaban al pueblo una vez más. Fue cuando vi 4x4 en las calles de mi ciudad pedir la renuncia de la presidenta que había sido elegida por el voto popular. Fueron en esos meses donde podía identificar compañeros mirándolos a los ojos, sabiendo que estabamos luchando por lo mismo y que no íbamos a dejar que este gobierno se caiga, se derrumbe por un grupo de vende patria. Y sobrepasamos el conflicto, salimos perdiendo pero aprendimos de nuestro error. Y fue entonces cuando la presidenta coraje impulso la ley de servicios de comunicación audiovisual, un golazo, una deuda con el pueblo. De nuevo los mismos vende patria salieron con sus mentiras. Pero el pueblo ya no estaba dormido, el pueblo ya no tenía miedo y quería conocer la verdad. Se aprobó la ley, fue una fiesta. Una fiesta del pueblo, un llanto del monopolio, estabamos felices. Después vino la ley de matrimonio igualitario. Vino la pelea constante con el grupo monopólico pero ya no éramos pocos como en el conflicto del campo, ya no había gente pidiendo las calles la renuncia de Cristina. Sino que había gente pidiéndole a Cobos que se vaya, gente gritando y cantando consignas para saber la identidad de los hijos de Noble-Herrera. Ya el pueblo no tenía miedo. La asignación universal, los aumentos a los jubilados, las empresas puestas en marcha, la educación como pilar de este país. Los juicios a los genocidas, el reconocimiento a las madres y abuelas de plaza de mayo. Muchas cosas hicieron que este pueblo los quiera a ustedes. Y estabamos tan contentos con tu reelección pingüino. Ya podíamos ver a los oligarcas llorando y al pueblo entero festejando. Pero tu corazón militante no pudo más. Y nos dejaste para irte con Eva y Perón, para cuidarnos desde allá arriba. Fuiste el presidente que le dijo no al ALCA, fuiste el mismo que pago la deuda del FMI, el que dio trabajo, dignidad, el que no se quedaba solamente en lo bonito que suena la unidad latinoamericana, sino que llevo acabo la UNASUR. Fuiste el que le hizo frente a los malditos de siempre. Fuiste el que no paraba un segundo, el que vivía por el país. Fuiste mi papá político, el tipo que me hizo creer en que un país distinto era posible, el que decía que era peronista porque de verdad lo era. El que nos encendió esta llama en el pecho que no se apaga con nada. Y muchos rieron, muchos festejaron pero fuimos miles los que te lloramos. Los que abrazados en las plazas de todo el país juramos defender este proyecto nacional y popular, y defender a mamá hasta el final. Fuiste un presidente, el mejor que me toco ver. Escribimos la historia día a día, escribimos una página más en este país. Abriste los ojos de muchos chicos que estaban un poco dormidos. Y ahora están en las plazas, en los actos, en los barrios. Ahora prometen defender este modelo, tu proyecto. Y acá estamos, somos millones. Te agradezco infinitamente por hacerme creer en la política, en mi país, en el cambio. Que los oligarcas se rían, que festejen tu ida pero nosotros sabemos que hacer. Vamos a reventarles las urnas de votos kirchneristas. Esa es la mejor arma que tenemos para vencer. Hasta la victoria compañeros, ni un paso atrás.
viernes, 7 de octubre de 2011
cuando nestor se fue...
No lo podía aceptar. No podía entender como mi día cambiaba. Mi día y el día de todos. Un país cambiaba, un futuro que se asomaba ahora parecía nublarse. Para colmo en un momento las nubes taparon el sol, el cielo lloro con nosotros. ¿Cómo vas a irte en este momento? ¿Cómo vas a abandonarnos cuando todavía nos falta crecer? ¿Por qué los buenos se van siempre primeros? Ninguna respuesta. No encontraba palabras. La negación se apoderaba de mi, no era posible. No podía ser, “no puede ser” pensaba. Hasta que en un momento la realidad te da el cachetazo. Y me lo dio cuando los escuche, cuando empece a ver a mis compañeros. ¿Por qué nos reunimos? Porque es lo que nos sale. Porque es una forma de pasar el dolor, de poder compartir ese sentimiento. De largas las lagrimas en grupo, de hacernos el aguante. Gritar, cantar, aplaudir, hacernos ver. Descubrir cuantos somos! Poder vernos las caras, conocernos, reconocernos. En el dolor, en el duelo, la tristeza. Acompañarnos. Comprometernos. Ser leales. Muchas sensaciones, muchas palabras. Pero lo que mejor nos hace, es este abrazo, el del pueblo entero, nosotros, que somos los únicos herederos, lloramos la ida de otro líder. Ahora nos cuidan de arriba. Nos guían , son viento. El viento que te impulsa para adelante, a seguir luchando, construyendo. Son ideas, que defendemos. Y lo vamos a hacer siempre. Eva, Peron y Nestor, una persona mas que va a trascender su propio nombre para pasar a ser parte de esos guías que nos llenan de fuerzas para comprometernos en este camino que elegimos, el de la justicia social el de la patria libre justa y soberana.
HASTA LA VICTORIA!
HASTA LA VICTORIA!
¡Todxs por la Ley de Identidad!
Las nubes amenazaban la tarde y querían llevarse la marcha del Orgullo LGBT por delante. Alrededor de las 18 horas el viento corrió el gris del cielo, salio el sol y el arco iris. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta invadían los ojos de todos los presentes. Cientos de personas se juntaron en el Paseo de la Diversidad (corrientes y el río) para marchar hasta el Monumento a la Bandera en una jornada de lucha, reivindicaciones y festejos. Los tres lemas de la marcha fueron “Ley de Identidad y Salud Integral”, “No más crímenes de odio” y “Educación sexual en las escuelas”. Bajo estas tres grandes banderas gays, lesbianas, travestis, transgénero, intersex, bi, heterosexuales, amigxs, hermanxs, primxs se dirigieron al monumento cantando y bailando. Sin prejuicios, ni antifaces, mostrándose libres ante una sociedad que, muchas veces, discrimina porque desconoce o teme las diferencias.
Entre esta marcha y la de años anteriores hubo diferencias. La primera y más importante fue la cantidad de personas que se acercaron a marchar y los que fueron a ver el acto/show al monumento. Este año hubo carrozas, la marcha se pareció más a las de otras ciudades. Muchos colores, muchos globos, disfraces, banderas y música llenaron el centro de Rosario. Desde las veredas, ventanas, balcones los ciudadanos se sumaban al festejo. Algunos miraban con cara de asco pero nadie les dio mucha bolilla.
Karla Ojeda, militante de Comunidad Trans Rosario, dijo “la importancia de la marcha es reivindicar nuestros derechos, las leyes que se han dado hasta el momento y las que faltan como la Ley de Identidad de Género” y continuó “esta ley ya se esta debatiendo en la cámara de diputados para cambiar el nombre y el género de acuerdo con nuestra identidad”. Sobre la marcha agregó “nuestra carroza es para visibilizarnos para visibilizar la población trans” y concluyó “la marcha es para reivindicar, luchar, reclamar y pedir pero no deja de ser una marcha de festejo por todos los logros obtenidos hasta el momento”. Marcela Viegas por su lado dijo que la marcha es importante por su identidad sexual y por su manera de manejarse en la vida. “El nombre de mi documento no me representa, no me gusta, me siento con vergüenza” y aclaró “tengo una imagen femenina y no me gusta ser tratada como varón”. El concejal Fernando “Chino” Rosua dijo “en esta marcha luchamos por la igualdad, siempre acompañando todas las luchas populares por mayor libertad, mayor igualdad y mayor justicia. Acá esta el Movimiento Evita”.
La marcha llego al monumento donde un acto/show recibía a los que llegaban. Era la primera vez que el Monumento Nacional a la Bandera albergaba a la comunidad LGBT y su marcha. No es un dato menor, ahora la bandera del arco iris va junta con la bandera de nuestro país. En algunas épocas la policía reprimía y encarcelaba a los gays, a las lesbianas y trans. Y el viernes la marcha llego al monumento con alegría, a un año de la sanción del matrimonio igualitario y luchando con ganas por todas las cosas que aún faltan. La visibilización es importante. Se escuchaban cosas como “somos sujetos de derechos, queremos los mismos derechos que todos los ciudadanos argentinos”, “la ley de identidad tiene que ser una lucha de toda la comunidad no solo del colectivo LGBT”.
Los shows fueron terminando y la gente se empezó a retirar del monumento. Parejas abrazadas, besándose o de la mano volvían a sus casas. Contentos, felices, por haber participado de esa fiesta donde los prejuicios no entran porque nadie los invita.
Entre esta marcha y la de años anteriores hubo diferencias. La primera y más importante fue la cantidad de personas que se acercaron a marchar y los que fueron a ver el acto/show al monumento. Este año hubo carrozas, la marcha se pareció más a las de otras ciudades. Muchos colores, muchos globos, disfraces, banderas y música llenaron el centro de Rosario. Desde las veredas, ventanas, balcones los ciudadanos se sumaban al festejo. Algunos miraban con cara de asco pero nadie les dio mucha bolilla.
Karla Ojeda, militante de Comunidad Trans Rosario, dijo “la importancia de la marcha es reivindicar nuestros derechos, las leyes que se han dado hasta el momento y las que faltan como la Ley de Identidad de Género” y continuó “esta ley ya se esta debatiendo en la cámara de diputados para cambiar el nombre y el género de acuerdo con nuestra identidad”. Sobre la marcha agregó “nuestra carroza es para visibilizarnos para visibilizar la población trans” y concluyó “la marcha es para reivindicar, luchar, reclamar y pedir pero no deja de ser una marcha de festejo por todos los logros obtenidos hasta el momento”. Marcela Viegas por su lado dijo que la marcha es importante por su identidad sexual y por su manera de manejarse en la vida. “El nombre de mi documento no me representa, no me gusta, me siento con vergüenza” y aclaró “tengo una imagen femenina y no me gusta ser tratada como varón”. El concejal Fernando “Chino” Rosua dijo “en esta marcha luchamos por la igualdad, siempre acompañando todas las luchas populares por mayor libertad, mayor igualdad y mayor justicia. Acá esta el Movimiento Evita”.
La marcha llego al monumento donde un acto/show recibía a los que llegaban. Era la primera vez que el Monumento Nacional a la Bandera albergaba a la comunidad LGBT y su marcha. No es un dato menor, ahora la bandera del arco iris va junta con la bandera de nuestro país. En algunas épocas la policía reprimía y encarcelaba a los gays, a las lesbianas y trans. Y el viernes la marcha llego al monumento con alegría, a un año de la sanción del matrimonio igualitario y luchando con ganas por todas las cosas que aún faltan. La visibilización es importante. Se escuchaban cosas como “somos sujetos de derechos, queremos los mismos derechos que todos los ciudadanos argentinos”, “la ley de identidad tiene que ser una lucha de toda la comunidad no solo del colectivo LGBT”.
Los shows fueron terminando y la gente se empezó a retirar del monumento. Parejas abrazadas, besándose o de la mano volvían a sus casas. Contentos, felices, por haber participado de esa fiesta donde los prejuicios no entran porque nadie los invita.
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