No lo podía aceptar. No podía entender como mi día cambiaba. Mi día y el día de todos. Un país cambiaba, un futuro que se asomaba ahora parecía nublarse. Para colmo en un momento las nubes taparon el sol, el cielo lloro con nosotros. ¿Cómo vas a irte en este momento? ¿Cómo vas a abandonarnos cuando todavía nos falta crecer? ¿Por qué los buenos se van siempre primeros? Ninguna respuesta. No encontraba palabras. La negación se apoderaba de mi, no era posible. No podía ser, “no puede ser” pensaba. Hasta que en un momento la realidad te da el cachetazo. Y me lo dio cuando los escuche, cuando empece a ver a mis compañeros. ¿Por qué nos reunimos? Porque es lo que nos sale. Porque es una forma de pasar el dolor, de poder compartir ese sentimiento. De largas las lagrimas en grupo, de hacernos el aguante. Gritar, cantar, aplaudir, hacernos ver. Descubrir cuantos somos! Poder vernos las caras, conocernos, reconocernos. En el dolor, en el duelo, la tristeza. Acompañarnos. Comprometernos. Ser leales. Muchas sensaciones, muchas palabras. Pero lo que mejor nos hace, es este abrazo, el del pueblo entero, nosotros, que somos los únicos herederos, lloramos la ida de otro líder. Ahora nos cuidan de arriba. Nos guían , son viento. El viento que te impulsa para adelante, a seguir luchando, construyendo. Son ideas, que defendemos. Y lo vamos a hacer siempre. Eva, Peron y Nestor, una persona mas que va a trascender su propio nombre para pasar a ser parte de esos guías que nos llenan de fuerzas para comprometernos en este camino que elegimos, el de la justicia social el de la patria libre justa y soberana.
HASTA LA VICTORIA!
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