viernes, 7 de octubre de 2011

NESTOR KIRCHNER

¿Cómo empezar a contar lo que este tipo hizo en mí? ¿Cómo contarles lo que es aprender a dejar el individualismo de lado? ¿Cómo puede una escribir un homenaje sin caer en clichés y obviedades?
Tenía 17 años cuando comencé mi militancia en la Unión de Estudiantes Secundarios, no sabía muy bien por qué estaba ahí, pero estaba. Había dado historia Argentina en la escuela y gracias a la profesora Imhoff entendí lo que era el peronismo, lo que fue el plan quinquenal, el 17 de octubre. Siendo una adolescente sin línea política empecé a cantar la marcha, a sentir esas palabras, a saber que unidos triunfaremos y que el pueblo es peronista. Eso entendí ese verano que tuve que estudiar la historia moderna de mi país, comprendí que la base era peronista y que nada grande se puede hacer sin el pueblo. Un pueblo del que no me había sentido parte hasta que lo pude ver, hasta que vi que yo también formaba parte de él. El gran pueblo argentino, el pueblo peronista, trabajador. El pueblo sometido a los intereses de las peores oligarquías cipayas, de las peores dictaduras. El pueblo que fue proscripto, callado. Ese mismo al cual la Revolución Libertadora había bombardeado, había querido hacer desaparecer. Disfrazaron de democracia los gobiernos de Frondizi y de Illia, una democracia mentirosa, una democracia que no permitía a la mayoría del pueblo expresar su opinión, hacer valer su voto. Fue entonces cuando lo decidí, cuando elegí ser peronista. Sin saber muy bien donde me metía, sin haber leído mucho, ni sabiendo grandes teorías. Había comprendido que tenia que formar parte de ese gran pueblo que había luchado siempre, que había resistido tanto y que había logrado grandes cosas.
Y apareció Néstor Kirchner, un tipo feo, que daba discursos prometedores, que se hizo cargo del país cuando este estaba en ruinas. En la miseria que nos había dejado el neoliberalismo, en el “sálvese quien pueda”. Y el tipo llamo a los jóvenes a tomar partido. Y ahí había miles de chicos, hijos de peronistas, viendo aquellas banderas históricas ser levantadas de nuevo por este señor. Las de la patria justa, libre y soberana. El verdadero peronismo.
Fue en el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner donde me di cuenta que ya no había vuelta, que ya mi corazón se había llenado de este pueblo y que no iba a abandonarlo y este no me iba a abandonar jamás. Soy una hija de la 125, soy kirchnerista desde ese momento. Desde que vi como los intereses de los poderosos de siempre golpeaban al pueblo una vez más. Fue cuando vi 4x4 en las calles de mi ciudad pedir la renuncia de la presidenta que había sido elegida por el voto popular. Fueron en esos meses donde podía identificar compañeros mirándolos a los ojos, sabiendo que estabamos luchando por lo mismo y que no íbamos a dejar que este gobierno se caiga, se derrumbe por un grupo de vende patria. Y sobrepasamos el conflicto, salimos perdiendo pero aprendimos de nuestro error. Y fue entonces cuando la presidenta coraje impulso la ley de servicios de comunicación audiovisual, un golazo, una deuda con el pueblo. De nuevo los mismos vende patria salieron con sus mentiras. Pero el pueblo ya no estaba dormido, el pueblo ya no tenía miedo y quería conocer la verdad. Se aprobó la ley, fue una fiesta. Una fiesta del pueblo, un llanto del monopolio, estabamos felices. Después vino la ley de matrimonio igualitario. Vino la pelea constante con el grupo monopólico pero ya no éramos pocos como en el conflicto del campo, ya no había gente pidiendo las calles la renuncia de Cristina. Sino que había gente pidiéndole a Cobos que se vaya, gente gritando y cantando consignas para saber la identidad de los hijos de Noble-Herrera. Ya el pueblo no tenía miedo. La asignación universal, los aumentos a los jubilados, las empresas puestas en marcha, la educación como pilar de este país. Los juicios a los genocidas, el reconocimiento a las madres y abuelas de plaza de mayo. Muchas cosas hicieron que este pueblo los quiera a ustedes. Y estabamos tan contentos con tu reelección pingüino. Ya podíamos ver a los oligarcas llorando y al pueblo entero festejando. Pero tu corazón militante no pudo más. Y nos dejaste para irte con Eva y Perón, para cuidarnos desde allá arriba. Fuiste el presidente que le dijo no al ALCA, fuiste el mismo que pago la deuda del FMI, el que dio trabajo, dignidad, el que no se quedaba solamente en lo bonito que suena la unidad latinoamericana, sino que llevo acabo la UNASUR. Fuiste el que le hizo frente a los malditos de siempre. Fuiste el que no paraba un segundo, el que vivía por el país. Fuiste mi papá político, el tipo que me hizo creer en que un país distinto era posible, el que decía que era peronista porque de verdad lo era. El que nos encendió esta llama en el pecho que no se apaga con nada. Y muchos rieron, muchos festejaron pero fuimos miles los que te lloramos. Los que abrazados en las plazas de todo el país juramos defender este proyecto nacional y popular, y defender a mamá hasta el final. Fuiste un presidente, el mejor que me toco ver. Escribimos la historia día a día, escribimos una página más en este país. Abriste los ojos de muchos chicos que estaban un poco dormidos. Y ahora están en las plazas, en los actos, en los barrios. Ahora prometen defender este modelo, tu proyecto. Y acá estamos, somos millones. Te agradezco infinitamente por hacerme creer en la política, en mi país, en el cambio. Que los oligarcas se rían, que festejen tu ida pero nosotros sabemos que hacer. Vamos a reventarles las urnas de votos kirchneristas. Esa es la mejor arma que tenemos para vencer. Hasta la victoria compañeros, ni un paso atrás.

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